LA GALLINA BLANCA “POTAX”
(by Tomás Rodríguez Muñoz)
Esto que voy a contar ocurrió en el tiempo en el que estuvimos viviendo en la casa grande, el “chalet” en Pueblo Nuevo.
Este es el caso de la gallina “POTAX”, esta gallina la tenía mi hermano, era blanca y le bautizó como “potax” por un anuncio de «caldo de gallina» , la tenía a todas horas con él, menos a la hora de dormir, a mi hermano siempre le habían gustado los animales, fueran de cuatro patas, como de dos como la gallina, llegó a tener un palomar con muchas palomas mensajeras de gran valor, con ellas había ganado bastantes concursos, explico esto porque uno se dé cuenta, del disgusto que tuvo cuando pasó lo que voy a explicar a continuación.
La “potax” era una gallina libre, picoteaba por el patio, se paseaba con aire de ser alguien importante, parecía como si se diera cuenta de ser adorada, cloqueaba alegre por la manera como su amo la cuidaba.
De noche la entraba en un gallinero para ella sola, estaba en un gallinero que había en el sótano, no pasaba nada por lo que siguió en el sótano, en su gallinero, la tela metálica del mismo era de malla pequeña, consistente fuerte allí estaba segura, pero un día la encontramos muerta dentro del gallinero, y la mató una rata.
Si, habían ratas y cómo era posible que hubieran esos animales tan repugnantes dentro de la fábrica, en la casa no habían entrado nunca pero por el patio se paseaban, sobre todo al atardecer cuando se ponía el sol.
La casa estaba situada en el centro del patio, siendo la parte de atrás la que daba a la calle por una chaflán, chaflán que la formaban las calles de Sancho de Avila en horizontal y Avila en vertical, pero como no era todo lo ancho del chaflán, había un muro por cada lado de la casa hasta llegar a las esquinas correspondiente a dichas calles, el muro seguía por Avila hasta el edificio o nave de una parte de la fabrica que daba a esa calle, por el otro lado se alargaba hasta una casa de un trapero, las ratas venían de allí y de otros sitios pero la que mató a la gallina seguro que era de esa parte.
Ya he dicho antes que salían cuando se ponía el sol. como el muro estaba orientado al sur cuando salían a pasear o a buscar comida iban por la loma del muro y quedaban bien vistas al contraluz, bueno era un espectáculo, que cuando nos venía bien contemplábamos.
Como entró la rata dentro del gallinero, pues por lo que pudimos ver tuvo la santa paciencia de roer la madera de la jaula hasta que consiguió su propósito, se supone que lo fue haciendo cada noche hasta que el agujero fue suficiente grande para colarse, la gallina no pudo defenderse y nos la encontramos destripada por la mañana al ir a darle la comida.
Que disgusto cogió mi hermano, yo lo tranquilicé, prometiéndole que cogeríamos a la rata y la vengaríamos, parece de cine pero fue así, como lo prometido es deuda, dicen, me puse manos a la obra; en la fabrica habían unas cajas de productos químicos vacías y pensé que me podrían servir para hacer una ratera, (yo era carpintero) la caja hacía unos 50 centímetros de largo por 30×30 centímetros de ancho y alto, con esa caja y un poco de idea construí la ratera faltaba el muelle para accionar el mecanismo que no era complicado. Mi hermano me ayudo en lo que pudo, aunque solo fuera para vengar a la “potax”, el muelle me lo proporcionó mi padre.
A la noche del día que acabé la ratera la pusimos al lado del gallinero donde murió la gallina, a la mañana siguiente fuimos a ver si nuestro trabajo había tenido éxito, si, el éxito fue total pues la rata estaba dentro de la ratera y por la parte que tenia la tela metálica que era la opuesta de la de la trampa la veíamos, se había hecho el hocico cuadrado del esfuerzo que hacía por salir de allí, la tela metálica que puse era de alambre grueso formando cuadros y la rata al meter su morro por entre los alambres para escapar se había ensangrentado toda.
Era una rata de las que en una ratera normal quizás no hubiera cabido, que rata más enorme, no me extraña la expresión de “tan grande como un conejo”.
La solución para eliminarla fue metiéndola en el pozo de agua que había en un rincón del patio y así pudo mi hermano vengar a la pobre gallina blanca.(el agua de ese pozo solo servía para regar).
Desde luego no sacamos a la rata, hasta cerciorarnos que estaba muerta, así acabó esta anécdota de la gallina blanca, la “potax”.
Si me preguntan porque tenía mi hermano una gallina blanca, pues no lo sé, pero era bien blanca, he de pensar que la compró mi madre para favorecerle, bastante era ir con la pierna sin poder doblarla por una lesión que tenía.
