Relato escrito por mi padre el 14 Noviembre de 1983 desde su ventana.

           Desde mi ventana 14/11/1983              

(by Tomás Rodríguez Muñóz)         

   El día de hoy no es un día señalado, por algún motivo especial, solo que me dió por hacer una crónica de este día desde casa.

Más bien era  un día gris, estaba nublado y llovía con  chubascos a  intervalos más o menos largos, unas veces el agua caía más fuerte que otras, pero lo suficiente para el que no llevara paraguas, fuera guareciéndose por debajo de los portales.

El tránsito de la calle era espeso, al menos desde donde yo me encontraba, sentado junto a la ventana de mi casa,  que tiene vista a un cruce de calles muy distraído, unos peatones que van, otros que vienen, peatones que cruzan el semáforo sin mirar si está  verde o rojo, que más da, el caso es moverse rápido por si la lluvia se generaliza y les coge a mitad de su camino.

Todos van a su trabajo, qué remedio, hay quiénes su trabajo lo tienen en la calle como vendedor ambulante, es el caso de la gitana vendedora de lo que se presente o sea (moda), tiene un estribillo muy particular «cómprame guapa,  cómprame», es una gitana jóven que lleva a dos chavalillos pegados a su falda, «anda cómpraaaaameeee» con una cantinela que se llegaba a entrar en los oídos y a veces tan machacona tan insistente, tan suplicante, que me pasaba por la cabeza el llamar a los guardias, pero no, sólo era una idea sin pies ni cabeza, pues ella se ganaba la vida vendiendo y aunque de escondidas de los guardias, no hacía ningún delito, aunque fastidiara a los comerciantes del barrio, no obstante el género que vendía prácticamente no hacía la competencia.

 Ahora le toca el turno al vendedor de caramelos, éste llega con una maleta como una caja alargada, la abre por la mitad y a través de un mecanismo, le saca unas patas y extiende su mercancía al largo y ancho de la mesa (éste parece que tiene permiso de venta).

Son caramelos, pero qué caramelos,……, de los que hay para chupar un rato largo, «de menta, de miel, de eucalipto, de fresa, de todas clases»  y a más a más, lo curaban todo, digo yo, que curarían a los que tuvieran el carácter amargo, como los caramelos son dulces…..

 Tanto una como el otro tuvieron que recoger el género que ya habían extendido para su venta para resguardarse de la lluvia, este día no harían negocio.

Bien, este día no pude observarlos porque como ya he dicho estaba el día gris y con lluvias intermitentes no era muy sereno el día, pero de automóviles, estos sí que los había, se acercaban unos a otros como si tuvieran temor a mojarse, este Mercedes giraba hacia la izquierda, este Simca seguía recto, ese otro, paraba en mitad de la calzada, como si solamente circulara él, un camión enorme se para en la esquina a descargar.

 Este día yo podía ensimismarme con estas cosas cotidianas porque estaba de baja en el trabajo por enfermo, ya no tenía fiebre…….,   pero lo pasé muy mal los primeros días y para entretenerme cogí la maquina de escribir y ahí queda eso.